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Crisis de salud mental afecta a conservacionistas por exposición a la degradación ambiental

Más del 25% de los profesionales de la conservación presenta malestar psicológico moderado o severo, según informes del sector. La exposición constante a la degradación ambiental, unida a condiciones laborales precarias, genera un duelo persistente y agotamiento.

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Imagen sin título / Autor no disponible / Mongabay

Conservación sufre crisis de salud mental por exposición a pérdidas

Más de una cuarta parte de los profesionales presenta malestar psicológico moderado o severo. Informes del sector señalan niveles crecientes de agotamiento y depresión. La situación afecta especialmente a mujeres y personal en inicio de carrera.

Una carga emocional sistémica

Los conservacionistas forman conexiones profundas con especies y lugares, lo que lleva a un duelo persistente al presenciar su degradación. Encuestas de 2023 confirman la magnitud del problema, que no se debe a fragilidad individual sino a condiciones estructurales.

Factores que amplifican el problema

El trabajo se desarrolla en una era definida por la pérdida ambiental. La financiación mediante subvenciones a corto plazo crea inseguridad. Los largos horarios y la estigmatización cultural alrededor de la salud mental normalizan el exceso de trabajo.

Condiciones laborales y presiones añadidas

El modelo de financiación prioriza los proyectos sobre las personas. El trabajo de campo puede ser aislado y, en algunos casos, se desarrolla en zonas de conflicto con riesgos físicos. Las inequidades de género agravan la situación para las mujeres.

Repercusión en las personas

El duelo, al carecer de rituales sociales reconocidos, se vuelve privado y puede manifestarse como irritabilidad, insomnio o sensación de futilidad. La combinación de factores conduce a un colapso integral en muchos profesionales.

Estrategias para una conservación sostenible

La solución no pasa por que los individuos “se endurezcan”. A nivel personal, se describe como útil separar la identidad del resultado y aprender a trabajar según la capacidad, no la necesidad. La comunidad es un factor protector clave.

Cambios necesarios a nivel institucional

El bienestar de la fuerza laboral debe ser parte fundamental. Las organizaciones pueden normalizar revisiones, formar a gestores y presupuestar apoyo en salud mental. Los donantes tienen agencia para cambiar el modelo con financiación flexible y no restringida.

Reconocer el coste para proteger a quienes protegen

El coste emocional del trabajo de conservación no es inevitable. Un movimiento centrado en proteger la vida debe mejorar en proteger a sus propios profesionales. El objetivo es que el cuidado sea sostenible para que el trabajo perdure generacionalmente.

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