Estados Unidos flexibiliza la investigación con drogas psicodélicas para tratar enfermedades mentales graves
El gobierno de EE.UU. agiliza el acceso de investigadores a sustancias como LSD y psilocibina para ensayos clínicos, con foco en tratar el trastorno de estrés postraumático en veteranos, mediante una orden ejecutiva firmada por Donald Trump.
EE.UU. flexibiliza la investigación con psicodélicos para trastornos mentales graves
La FDA podrá ampliar el acceso de los investigadores a sustancias como LSD, psilocibina e ibogaína. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para agilizar su evaluación en entornos terapéuticos controlados. El objetivo es impulsar ensayos clínicos, especialmente para tratar a veteranos con estrés postraumático.
Un giro en la política de drogas sintéticas
La orden ejecutiva no reclasifica estas sustancias, que siguen siendo ilegales a nivel federal, pero coordina a la FDA y a la agencia antidrogas para otorgar permisos especiales a investigadores. Trump destacó el potencial de estos fármacos para transformar la vida de pacientes con enfermedades mentales graves.
El foco en los veteranos de guerra
La iniciativa busca abordar la alta tasa de suicidios entre excombatientes. En 2023, 6.398 veteranos se quitaron la vida. Muchos pacientes con trastorno de estrés postraumático no responden a los tratamientos antidepresivos actuales. Trump citó datos no verificados sobre la ibogaína, afirmando que algunos usuarios reportaron una reducción del 80-90% en síntomas.
Antecedentes de sustancias restringidas
Actualmente, sustancias como el LSD y la psilocibina están clasificadas como drogas con alto potencial de abuso y sin uso médico aceptado, lo que ha limitado su estudio científico. La orden ejecutiva firmada por Trump este sábado busca cambiar este marco para la investigación.
Cautela y próximos pasos regulatorios
El decreto incluye un compromiso de unos 50 millones de dólares para apoyar programas estatales con psicodélicos. Texas sería uno de los primeros beneficiados. Además, ordena revisar el estatus de sustancias que superen ensayos de fase 3 para permitir su uso médico. Los beneficios y riesgos completos de estos psicodélicos aún no se conocen, y sustancias como la ibogaína pueden ser dañinas para el corazón.