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Usuarios con más de 18 horas diarias de pantalla defienden sus hábitos digitales

Personas que superan las 18 horas diarias de uso de pantallas argumentan que no es problemático. Relacionan su hábito con el trabajo, la socialización o condiciones personales, criticando el «pánico moral» al respecto en un contexto de debate legal sobre adicción.

Ilustración sobre el uso constante del teléfono móvil.
Ilustración sobre el uso constante del teléfono móvil. / WIRED Staff; Getty Images / WIRED

Personas con más de 18 horas de pantalla diaria defienden su uso extremo

Un promedio de 18 horas y 55 minutos diarios es el tiempo de pantalla de algunos usuarios. Mientras crece el debate sobre la adicción a las redes sociales y hay sentencias contra empresas tecnológicas, un grupo no considera problemático su uso intensivo.

Perfiles de usuarios con conexión constante

Varios individuos con tiempos de pantalla extremos explicaron sus razones a WIRED. Morgan Dreiss, editora con TDAH, alcanza 18h 55m diarias. Corina Diaz, profesional del marketing de videojuegos, usa las pantallas como «línea de vida» de conexión en una zona remota. Daniel Rios, programador, mantiene el contacto social principalmente a través de Discord.

Motivaciones y contexto personal

Para algunos, el uso es laboral o social. Para otros, está ligado a condiciones personales. Brooke Williams, diseñadora, tiene un promedio de 18h 58m y relaciona su hipervigilancia en redes con un trastorno obsesivo-compulsivo. Ella actúa como la fuente de información para su familia.

Crítica a la alarma social sobre el tiempo de pantalla

Estos usuarios argumentan que el problema no es el medio. Corina Diaz sostiene que el tiempo de pantalla es un «problema tangencial» a otros mayores, como el aislamiento social. Morgan Dreiss lo califica de «pánico moral» que patologiza la dopamina y usa el teléfono como chivo expiatorio de problemas sociales.

Un fenómeno en medio del debate legal

Este reportaje se publica en un contexto de preocupación por los efectos del uso excesivo. Recientemente, un jurado declaró a Meta y YouTube responsables por diseñar plataformas con funciones adictivas. La discusión sobre si las redes sociales pueden generar adicción clínica sigue abierta.

La adaptación a un mundo hiperconectado

Frente a movimientos que promueven la desconexión, los «screenmaxxers» muestran una postura contraria. No planean reducir su uso. Consideran que las pantallas son herramientas esenciales para el trabajo, la socialización y el acceso a información, y se declaran adaptados a este entorno.

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